Berta Rojas
Críticas
La Historia del Tango
/ CD Album

Taquito Militar: Mariano Mores; Sur: Aníbal Triolo; Historia del Tango; Oblivion: Astor Piazzolla; El Día que me quieras; Por una cabeza: Carlos Gardel; Naranjo en flor: Virgilio Espósito; Nocturna: Julián Plaza; Palomita blanca: Anselmo Aieta: Berta Rojas: guitarra; Camerata Bariloche dirigida por Popi Spatocco; Carlos Franzetti: arreglos; Nestor Marconi: Bandoneón Oímos tanto sobre tango en la actualidad que podríamos estar en riesgo de olvidar lo preciosamente hermoso que es. Pero no hay mucho peligro de que eso suceda, o que el tango se aleje de nuestras mentes, con este hermoso disco Historia del Tango, de Berta Rojas. Puede que sea mi imaginación, pero el flujo de grabaciones de tango parece haber disminuido en los últimos años. De ser así, es una lástima, ya que si esta música es interpretada de manera correcta, puede correr por una habitación como sensual chapoteo de luna crepuscular. Ciertamente, este es el caso de Historia del Tango, ya que en él se encienden eternamente la chispa de Gardel y la brillantez inflamable de Piazzolla. Tal vez la espera ha valido la pena, ya que estas interpretaciones de la encantadora guitarrista paraguaya Berta Rojas y la Camerata Bariloche tienen el calor que hará su sangre correr más rápido. Estas interpretaciones no son del tipo percusivo que tanto encontramos hoy en día, al contrario, y especialmente gracias a los extraordinarios arreglos de Carlos Franzetti, la línea y giro siempre respetados, los tempos coincidentes con el ritmo, pero nunca forzados, y la magnificencia de la Sra. Rojas que habla con total calidez sensual y humanidad. Hay un montón de detalles, pero todos naturales y nunca quisquillosos, y la ornamentación es siempre inteligente, a veces humorística y a menudo encantadora. Todo esto se lleva a cabo con la excelencia técnica del orden más alto -la exactitud con la que sólo la Sra. Rojas puede articular- con una aguda precisión hasta el final de la obra “Historia del Tango” de Piazzolla. A esto se añade la grabación que es una perfecta combinación de mezcla y claridad, y obtienes los ingredientes de algo memorable para siempre. Pero lo que dispara a este disco a la cima de la pila es el puro placer, la energía musical de sus numerosas fintas y salidas. Por ejemplo, el fuerte agarre de la tensión en aumento de los a menudo amables movimientos del tango de Gardel; de qué manera la cadencia de los rasgueos le dan una elástica definición; y cómo la vigorosamente tensa energía de las semicorcheas en “Paloma Blanca” encuentran liberación en una gloriosa cadena de suspensiones, y la seductora interacción de los personajes se sugiere en los compases finales de este tango, mientras se vuelca a una nota que gira con exuberancia natural. Estas son las cosas que por supuesto debemos esperar de Berta Rojas, pero en estas piezas su personalidad musical encuentra un nicho tan agradable que simplemente estalla por los altavoces. No todo es fuegos artificiales y explosivos, sin embargo, los solos sutilmente dibujados, con movimientos lentos, quietud y la belleza lírica de un repertorio que rezuma alegría pura en sus delicadas dinámicas, tempos perfectos y una actitud de espíritu libre parecida al “rubato”, crean un atractivo mundo expresivo único en su especie. No hay duda de que Berta Rojas posee la habilidad de empoderar también las mentes y cuerpos de los 18 integrantes de la Camerata Bariloche. El resultado de esto es el conjunto de presentaciones con una maravillosa sensación de mutua cordialidad y espíritu de equipo. Las interpretaciones son tales que fácilmente superan las de cualquier otra orquesta de cámara bajo la tutela de cualquier otro arreglo. Tal vez eso también pueda ser atribuido al siglo verdadero del tango, pero otro factor es que hoy en día no existe artista trabajando que sea más inspirador que Berta Rojas, y ella interpreta arreglos de música icónica de sin duda el mejor arreglador, Carlos Franzetti.

Raul da Gama
WORLD MUSIC REPORT